prensamarco2010

El mercado de compra-venta de armamentos: un caso extremo de desregulación

In Uncategorized on 4 marzo 2009 at 1:09 AM

El mercado de armas es uno de los negocios más lucrativos del mundo y abastece –indistintamente- a Estados democráticos, dictaduras, grupos para-estatales, guerrillas, narcotráfico, entre otros. Así, sus maniobras, reglas y fórmulas de mercado están permanentemente rodeadas de misterio, corrupción e incluso crímenes. En Chile, este lucrativo negocio fue monopolio absoluto de las Fuerzas Armadas y se prestó para una feroz corrupción, de hecho, es una de las raíces del enriquecimiento de altos mandos militares, incluido el de Augusto Pinochet.
Y aunque en democracia se supone una supeditación de las Fuerzas Armadas al poder civil, en Chile el negocio de las armas ha sido y sigue siendo una fuente de enriquecimiento de militares que, además, administran el incomprensible privilegio del 10% de las ventas del cobre; por eso no es extraño que haya explotado el escándalo de las presuntas coimas recibidas por el General Vega y sus familiares, amén de otros civiles y militares implicados.
El caso fue denunciado hace tiempo por el hoy senador Nelson Ávila, pero nadie le hizo caso. Chile es un país dominado por los poderes fácticos -militares y civiles- y el negocio de las armas es un verdadero hoyo negro que, seguramente, destapará nuevos casos de corrupción y enriquecimiento ilícito.
El no distinguir el delito de la responsabilidad política es propio de la mentalidad hipócrita criolla. No cabe duda de que los ministros y subsecretarios de Aviación –en este caso- son responsables políticamente al abstenerse de formular cargos, en su momento, contra oficiales, familiares, agiotistas y lobistas implicados en una inmensa sustracción de recursos fiscales. Es hipócrita -y cínico- sostener que estos recursos fueron pagados por las empresas belgas, en el fondo, es una coima común y corriente para obtener un contrato.
El secreto o reserva no debe ser un “alibi” para mantener completamente desregulado el mercado de las armas. Pienso que el Senado y la Cámara de Diputados, aun cuando sea en sesiones secretas, no sólo deben conocer, sino también aprobar o denegar la compra y venta de armas. En un Estado democrático, el Parlamento debe revisar la probidad de la actuación de los Ministros de Estado y de las Fuerzas Armadas, en tanto Instituciones supeditadas al poder político. Estados Unidos nos da un ejemplo de transparencia en la revisión que el Parlamento realiza a las propuestas de nombres para integrar el Gabinete.
Creo imprescindible que, cautelando la debida ejecutividad de las decisiones, las facultades presidenciales en materia de defensa nacional y política exterior se sometan al escrutinio del Congreso Nacional. Por su responsabilidad ante la ciudadanía, la Cámara de Diputados no puede enajenar sus facultades fiscalizadoras: el Presidente y sus Ministros no son una corte que pueda actuar por sí y ante sí, en ninguna materia del Estado, y siempre serán sujeto de investigación, por medio de la interpelación, las comisiones investigadoras y la acusación constitucional. Por eso, el hecho de que Patricio Rojas sea ex ministro no lo exime de rendir cuentas ante el Congreso.

Marco Enríquez-Ominami
Diputado
foto-armas

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: